Los jubilados, en la peor crisis de su historia
29/01/2024 · Especificas
Los cambios anunciados recientemente en la propuesta del Gobierno de reformar la movilidad jubilatoria, no implican, lamentablemente, una mejora significativa para los jubilados y jubiladas de la Argentina.
Lo único que se logró es que las cosas quedaran como estaban, es decir que el deterioro del haber ante la galopante inflación siga su curso. Ese deterioro es todo lo que el Gobierno necesita para garantizar el ajuste sobre las jubilaciones. Y no es otra cosa que la continuidad de la política del gobierno anterior.
Los aumentos van a seguir rigiendo de acuerdo a una fórmula de movilidad que se ajusta de forma trimestral, con una inflación que mes a mes supera los dos dígitos. Hasta marzo los jubilados cobrarán lo mismo que en diciembre, cuando se realizó la última actualización de la fórmula. Esto significa que recibirán al final del período un aumento del 30 y 35%, mientras que la inflación acumulada de esos tres meses rondaría el 70%.
Sin contar que ese 70% se va efectivizando en el acto, mientras que el aumento empieza a regir a partir de marzo.
La medida compensatoria para este desastre es el otorgamiento de un bono para las mínimas. El bono es la parte de la jubilación que el Gobierno no necesita pedir permiso para ajustar. Y se otorga solo a las mínimas. Quienes cobran un peso más de la mínima no lo reciben. Por lo cual, en los hechos, lo que termina ocurriendo es que prácticamente todas las jubilaciones se están convirtiendo en mínimas.
Recordemos que el promedio de reajustes durante el año pasado a todos los beneficiarios fue del 140%, mientras que la inflación general fue de 211,4%. A eso debemos agregar que hay insumos vitales , como los remedios, que subieron un 300%.
La Canasta Básica de las Personas Mayores arrojó en su última medición, publicada en octubre de 2023, un valor de $313 mil, con gastos de vivienda. Si proyectamos ese monto aplicando el IPC nos encontramos con que en diciembre el valor aproximado sería de $500 mil.
Todo esto amerita ser tomado como referencia para el cálculo del reajuste extraordinario, ya que los montos que cobraban los jubilados ese mes y que en febrero seguirán siendo exactamente los mismos se dividen entre jubilaciones mínimas de 105.000 pesos, más el bono de 55.000 pesos, lo que arroja un total de $160 mil de bolsillo; y los haberes medios entre 170.000 y 180.000 pesos, sin ningún bono adicional.
Como vemos, ni unos ni otros logran cubrir el 30% de su Canasta de Necesidades Básicas. Si esto no es ajustar sobre las jubilaciones, entonces no sé que nombre ponerle.
La única alternativa viable para los jubilados debiera ser un reajuste de emergencia sobre la base del haber de diciembre de 2023 para todas las categorías.
Hay que utilizar el Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS) más recursos adicionales del Estado nacional. De lo contrario no solamente se están violando los derechos de millones de personas, sino que también se los está condenando a vivir y morir en la miseria.