El sistema previsional argentino enfrenta una crisis estructural debido al desfasaje entre una normativa antigua y una sociedad con mayor esperanza de vida. El análisis advierte que la caída en la tasa de natalidad y el aumento de la longevidad ponen en riesgo la sostenibilidad del esquema de reparto. Se subraya la necesidad de una reforma profunda que contemple estas transformaciones demográficas para garantizar el pago de haberes futuros. La actual relación entre aportantes y beneficiarios resulta insuficiente para mantener la estabilidad del modelo vigente.
Un informe reciente revela que los trabajadores que acceden actualmente al beneficio jubilatorio sufren una pérdida de poder adquisitivo de hasta el 30 por ciento desde el primer día. Esta caída se produce por la brecha existente entre el último salario percibido en actividad y el cálculo del haber inicial según las fórmulas vigentes. La situación genera un fuerte impacto económico en los nuevos pasivos, quienes ven reducidos sus ingresos de manera drástica al momento del retiro. El fenómeno profundiza la litigiosidad contra el Estado por la falta de una tasa de sustitución justa.
https://www.infobae.com/opinion/2026/05/03/el-nuevo-jubilado-pierde-hasta-30-desde-el-primer-dia/
Expertos en seguridad social plantean que el envejecimiento poblacional obliga a implementar reglas previsionales más flexibles y dinámicas. La propuesta sugiere adaptar la edad de retiro y los esquemas de aportes a la realidad de las nuevas trayectorias laborales y la mayor longevidad de las personas. Se argumenta que las normativas rígidas ya no responden a las necesidades de una población que llega a la vejez con mayor capacidad funcional. La flexibilidad se presenta como una herramienta clave para equilibrar las cuentas públicas y el bienestar de los adultos mayores.
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